jueves, 7 de diciembre de 2017

Hincharse de sol

  Hincharse de sol. Ocupar todo el espacio, sin tocarlo. Comerse los caminos: no por hambre, sino por risa. Escalar los colores sin saber dónde está el arriba, ni la izquierda, ni el medio. Llover por caer y no por regar; y que te beba quien te encuentre y no quien te busca. Ser luna por bailar y no por ser mirado; anochecer, acompañar a los grillos sin llevar un solo asiento, sin cargar micrófonos ni medir cintas. Suceder; ser sucedido; en medio de los pensando, los buscando. Enamorarse, sólo por probarse el vestido, y no comprarlo, por jugar a los disfraces sin taparse la cara. Regalarse, riéndose, sacando la lengua, como si te hubieses tenido en el bolsillo o en la mesa de luz alguna vez. Mentolar la boca del destinado, del casual, del inevitable, sin plantarse, sin ser la hoja de menta, sin permitir que el verde te ordene. Sacarse la remera, sacarse la piel, sacarse las ganas; dejarse sólo, manchada, la suerte, las gracias, los gracias.

Noviembre 2017

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