lunes, 20 de noviembre de 2017

Gente que ya no soportás más

  En otro pedazo de unos pies que finalmente saltaron en marzo: la puerta de un baño químico en Victoria, Entre Ríos, donde Prefectura Naval me permitió acampar sin cobrarme nada ni hacerme ningún problema. Y no defiendo ni a la Policía ni a Gendarmería ni al Ejército ni a ninguna institución similar, pero sí debo decir que, en contradicción con los comentarios que suelo escuchar, todos los y las uniformadas que me he cruzado en mi vida me han tratado amablemente, habiendo una sola excepción. ¿Cuánto es eso? ¿Uno contra cincuenta?

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