jueves, 21 de septiembre de 2017

Cardioporosis

Cardioporosis es la condición médica de un corazón blandito, lleno de diminutos surcos y túneles predispuestos a ser llenados con facilidad y en abundancia. Esta porosidad implica un debilitamiento en las paredes que constituyen los mencionados túneles, y por tanto toda la estructura cardíaca se vuelve frágil y con tendencia al derrumbamiento. Por ello se recomienda no permitir el ingreso a animales demasiado grandes que puedan ejercer presión sobre las paredes del músculo (por ejemplo elefantes y rinocerontes, que encima tienen colmillos y cuernos, respectivamente: muy peligrosos), así como tampoco a aquellos que cuenten con elementos punzantes capaces de incrementar la porosidad ya existente en el lugar (por ejemplo puercoespines o abuelas con agujas de tejer). También se considera urgente y en extremo menester, si se padece esta condición (y si no, también), desarmar las naciones y evitar todo tipo de conflicto bélico, ya que el estallido de una bomba, dependiendo su intensidad y su ubicación estratégica, podría significar el derribamiento de toda la estructura cardíaca; asimismo, el andar militar, con esos pasos tan marcados y esas contundentes botas, posee el potencial de debilitar aún más los suelos de los túneles transitados y los techos de los túneles inferiores. Además, consuma poco sodio (no más del que naturalmente traen los alimentos).
Una vez mencionadas las cuestiones a evitar, pasamos a aquellas que sí deben implementarse con el fin de disminuir el malestar y los peligros: una de ellas es arrimar el corazón afectado a un tercero, así ocurre una redistribución compartida y saludable de las fuerzas que resiste el paciente; este arrimamiento puede efectuarse a través de abrazos, canciones a la madrugada, enviar y recibir cartas (las mismas deben ser manuscritas, o el efecto curativo se ve dramáticamente reducido), dejar pares de huellas en la arena, caminar colgados por la ciudad o por el campo o por las ramas o por las plumas o por la exósfera. Si se carece de los recursos humanos mínimos necesarios (una persona que no sea uno mismo) para dicha terapia, se recomienda la lectura de poesía en dosis postmedianoche, la metabolización natural de Vitamina D a través de largas exposiciones al Sol, la producción de Vitamina Q a través del consumo floral vía yema de dedos, la generación de Vitamina P por la inyección auditiva de aves de monte, y la superabundante producción de dopamina a través de bailes improvisados que sólo usted comprenda. (También pueden combinarse ambas terapéuticas si se lo desea o se lo considera necesario; no existen riesgos de sobredosis ni daños colaterales, como se pudo comprobar mediante pruebas de laboratorio en osos perezosos bebé)


Aclaración: (ojalá no se recupere, y padezca para siempre tan amable y escasa condición.) Las terapias recomendadas no fueron diseñadas para la curación de la dolencia misma, sino para el ahuyentamiento del miedo a las fracturas y los destrozos.

Mayo 2017

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