viernes, 25 de agosto de 2017

De esperanzas y cagadas nuestras

Dicen que los que mueren
pronunciando tu nombre se salvan;
yo prefiero vivir cantándolo
y que la última sea una puteada
por irme de este suelo que me arde,
por irme de estos vuelos, de estos árboles,
de estos abrazos, de estos bailes.

Y que nos coloreen en recuerdos
olor a rosa lapacho,
que nos saquen de paseo
en besos sabor a sol entrando.

Que sigan nuestros rastritos de caracol
y cuando lleguen al monte
no les alcance la voz
para contar lo contado,
y tengan que inventarse los pasos,
los saltos, los brazos y hasta los vasos
en los que brindar:
Por los caminos nuestros que nadie más puede andar.

Y así se hace nuestro deber
curarles a ellos la sed,
esa sed de sudor, de pies,
de sonrisas y tropezones,
de miedos y de pasiones,
de plumas y de garras,
de siestas y madrugadas,
de siempre 11 esperanzas tras 10 cagadas.

Mayo 2017

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