martes, 30 de mayo de 2017

El besito más grande del mundo

  Desde que te fuiste, estoy criando un beso. Por la mañana le doy de desayuno algunos recuerdos y por la tarde le gusta picar un poco de soledad. Al llegar la noche le lleno la pancita con nostalgia y un rato después se duerme recostado en la ventana. Es risueño y anda todo el día correteando por ahí. Suele estar alegre, pero a veces anda apesumbrado, y yo sólo me siento al lado del rincón que elige para echarse, y lo acompaño en silencio.


  Antes era tarea liviana sacarlo a pasear por las plazas de la ciudad, apretarlo entre Bourdieu y Foucault dentro de la mochila cuando me iba a la facultad, guardarlo en el bolsillo cuando salía con amigos y sabía que iba a necesitar acariciarlo un poquito a escondidas, porque aunque todavía no lo di, ya lo extraño. Pero con el tiempo las cosas se complicaron. Creo que tiene problemas de sobrepeso. Podría incluso decir que a estas alturas tiene alma de gordo ya. Y vos no aparecés. Todavía.



  Desde que te fuiste, ese pequeño beso que cuido se convirtió en el beso más grande del mundo. Por las mañanas me aplasta contra el colchón y cuando logro levantarme se me cuelga del cuello y me tuerce toda la espalda. Me cuesta cruzar las puertas porque es demasiado ancho y todos me miran con miedo o con compasión, por andar todo el día con semejante monstruo acompañándome, tal vez domándome, tal vez controlándome, tal vez matándome. Porque sí, ahora parece un monstruo. Yo también le tengo un poco de miedo. No es ese beso tierno que apareció en mi bolsillo de sorpresa el día que te fuiste. Me raya los cuadernos, se pelea con mis pulmones, me ensucia todas las ganas, me da tincazos en la cabeza. Casi todo el día, y toda la noche. Y lo peor es que sigue creyendo que es un besito, y quiere subirse a mi regazo y me hace crujir los huesos, y quiere ir conmigo en la bicicleta y no me alcanza la atmósfera del planeta para recuperar el oxígeno que me saca. Pero lo soporto, porque no es sólo mío, también es tuyo (o así lo queremos él y yo, y confiamos en comprobar la hipótesis), y eso lo hace lindo. De alguna manera, a pesar de todo, quizá.

[Septiembre 2016]

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