domingo, 2 de abril de 2017

Volví

  Ya he regresado de mi breve aventura. Muchas gracias a Germán y a su familia, a Gladys, al paracaidista militar Daniel, a Cintia y a Eli por su tereré y su pastafrola y su paseo en moto y su simpatiquísima compañía, a Mauricio y a Luciana por el rapidísimo aventón, a Adolfo por abrirme las puertas de su casa y contarme su experiencia de autodescubrimiento, a Eduardo, al Negro Lucas por poguear como loco con Calipso, a Javier por los intercambios literario-filosóficos y su manejo tan frágil de la burocracia, a Rubén por patearme más de 200 kilómetros, a Roberto el de canas invisibles, a Abril por su genialidad y sus manos y oídos y voz y compañía médicas, y a su hermana Brisa y su mamá por tratarme siempre como un miembro más de la familia, a María Victoria por la pintura y la bellísima amabilidad, a Raúl, a Walter, al otro Daniel, el de naves y resucitaciones, a Iván, al de barba que pisa 140 kilómetros por hora en la niebla, a los del catamarán por el sandwich y las palmas, a Pablo Neruda, a Xiomy por la pizza de berenjenas y saltarse las charlas de psicoanálisis y por todo, a Martín por el tourcito en su facultad y la interesante charla de ciencias, a esa familia correntina que me hizo un lugarcito metafísico en su coche, a todos mis amigos que se acordaron de mí y me mandaron algún mensajito durante mi ausencia (presencial), y a los que no me mandaron también, y a mis padres por no quitarme su mecenazgo pese a mis idas y vueltas, y todos los que en este momento no recuerdo pero con una sonrisa, una información, un gesto, hicieron posible mi bienestar y felicidad.
Siempre re heavy re agradecido con todos. Con todo. No habrá vida que alcance para devolver lo que se me ha brindado.

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