domingo, 23 de abril de 2017

separaciones mínimas

  “separaciones mínimas” es un breve libro de Germán Machado y Matías Acosta. Digo ‘breve’ porque tiene muchas menos palabras que una novela del siglo XIX o que la Odisea, pero eso no implica que el tiempo que uno le dedique sea corto. Está en cada uno volver atrás las páginas, releer, quedarse mirando una ilustración y pensando, construyendo sentidos, tal vez sentimientos.
  Ambos autores son uruguayos (Machado, encargado de la parte literaria, nacido en Montevideo en 1966; y Acosta, encargado de las ilustraciones, nació en Paysandú, en 1980), pero  con dejar sus nombres y algún link abajo para que cualquier persona interesada los investigue, me parece ya suficiente. No escribo esto para hablar de ellos, porque nunca hablé con ellos, y mi misión es hablar acerca de este libro, que hace unas semanas incluí en mi lista de “libros favoritos”.
  “separaciones mínimas” tiene una apariencia artesanal que me llamó desde el principio. Su portada es mate, con una coloración que simula un papel avejentado, amarillento, texturoso, y cuenta con un diseño muy sobrio que centraliza el título en la parte superior, el dibujo de una silla mirando hacia un paisaje habitado sólo por dos árboles muy verticales, y los nombres de los autores. Aquellas características más el encuadernado de hilo, me hace pensar más fácilmente en una persona escribiéndolo, en una persona acomodando sus hojas y perforándolas, quizá un domingo nublado, quizá un miércoles a la tarde antes de merendar. No es lo mismo comprar un libro así que uno que salió casi terminado de una máquina, junto a otros diez mil, y que en el momento en que los editores quieran puede tener otros diez mil hermanos idénticos. Así que su apariencia exterior fue lo que me motivó a tomarlo.
  Cuando levanté el libro de la mesa de exposición y lo abrí para ver qué onda, me encontré con algo que, ya visualmente, me cautivó: páginas translúcidas (qué cautivable soy, ¿no?), modestos poemas impresos en un papel que cualquier otra persona podría usar para calcar un mapa en la escuela o para difuminar la luz de una lámpara. Sí, a veces me atrapan como a un niño, pero estoy feliz por eso. Igualmente, las páginas translúcidas se habrían esfumado si no hubiesen tenido una función poética, si hubiesen sido sólo un “uh, ¿y si usamos páginas transparentes? Va a quedar re loco y genial”. La transparencia permite ver borrosamente la ilustración de la página siguiente, actuando como una “separación mínima”, como si, tal vez, el poema y la ilustración fueran la misma cosa. Pienso esto porque los poemas tienen como temática las distancias, las mínimas distancias que hay entre las cosas, la extrema similitud que existe, por ejemplo, entre las palabras: matrices / matices; bajo / tajo;  saxo / sexo ; etcétera. “la gasa sobre la herida / la herida bajo la gasa: / esa distancia” es la que nos separa de la atmósfera, de la persona que abrazamos, de la luz del Sol que nos derraman encima, del perro cuyo lomo surcamos con nuestros dedos, del pastel que saboreamos con la lengua, del pasto en el que nos tiramos a ver ese cielo que parece estar ahí pero está acá con nosotros.
  [Y acá iba a decir algo de las ilustraciones]
  ¿Cómo conseguir el libro? No tengo idea. Yo lo adquirí en una feria, pero a continuación dejo enlaces a la página de la editorial a las de los autores. También voy a dejar algunos fragmentos del libro que me gustaron.
  Muchas gracias por leer.

Ediciones de la Terraza: http://edicioneslaterraza.com.ar/

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