domingo, 11 de septiembre de 2016

Encomio a la Gimnasia

  Hola.
  Cada cuatro años, como les pasa a muchos seres humanos, caigo en la trampa de los Juegos Olímpicos. Es difícil encontrar cotidianamente una carrera de cien metros, una competencia de salto alto, o una lucha de esgrima justo cuando me tomo cinco minutos para descansar viendo televisión. Sin embargo, durante los Juegos Olímpicos tengo dos o tres semanas de 18 horas diaras en las que seguro, encienda la tele a la hora que encienda, voy a encontrar alguna de esas disciplinas que nunca puedo ver. Dos de las disciplinas que más me fascinan son la Gimnasia Artística y la Rítmica. Las cosas que hace el cuerpo humano, y encima sobre una barra de 10cm de ancho, o colgado de dos anillos, o con una pelota o un aro. Para mí, un claro ejemplo de lo que pueden lograr nuestros cuerpos y nuestras mentes si nos dedicamos en serio a algo. Qué genial sería que toda persona pueda, dentro de su disciplina, contorsionarse y dar vueltas en el aire y pararse de manos y dar saltos mortales y hacer caídas perfectas y todo. Porque ya sea que toquemos un instrumento musical, cocinemos tortas, escribamos poemas, hagamos manualidades, cuidemos un hijo, rellenemos formularios, vendamos pizas y panchos, investiguemos qué sucede con las células en gravedad cero, o sólo demos un paseo por la ciudad o por el campo, pienso que hay formas maravillosas de hacerlo, pero necesitamos dedicarnos a eso, a perfeccionar nuestra manera de hacer las cosas, no para que quede lindo y un jurado nos dé 15.000 o 16.000 puntos, como en la Gimnasia Olímpica, sino para poder perfeccionarnos a nosotros mismos como personas. Si nosotros nos hacemos más lindos, automáticamente el mundo entero será un poquito más bello, y le daremos más ganas de existir a todos los que recién llegan y a los que ya están desde hace rato.
  Supongo que en las idas y reversas del video se ve claramente mi fascinación por los movimientos y las flexiones y formas que puede lograr el cuerpo humano, tan equilibradamente, tan medidamente. En las rutinas en vivo todo pasa muy rápido, y en el editor de video puedo sentarme a disfrutar todo una y otra vez, a mayor o menor velocidad, e incluso con colores y texturas diferentes. Increíble todo lo que hay en sólo 10 segundos de rutina.
  La gimnasta del video es Danielle Prince, durante el Campeonato Australiano de Gimansia de 2016.
La música es de Frédéric Chopin: Prelude, opus 28, n.4 en Mi menor. El piano y la ligereza e inteligencia de los dedos me pareció muy apropiada para acompañar las imágenes y echarles encima esa solemnidad que puede otorgar un instrumento tan clásico.
  Muchas gracias por ver, escuchar y leer.

  Parafraseando a mi compañero de Objetual, Guardianelli, está bueno buscar y encontrar formas épicas de experimentar tanto la vida como la muerte.

  Gracias a los canales:
  Gymnastics Australia - https://www.youtube.com/user/ausgymnastics
  Smalin - https://www.youtube.com/user/smalin

 

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