viernes, 17 de junio de 2016

Otoño

  Siempre fui un chico del verano (sobre todo desde la adolescencia): ropa liviana, chicharras, a la sombra del árbol, transpiración, días largos, noches cálidas. Recién este año me di cuenta del otoño, y con darme cuenta me refiero a encontrar belleza en él, a sentir que debo darle una sonrisa y un abrazo antes de que se vaya y le ceda el paso al invierno. Empecé a notar el balanceo del Sol en el cielo, como un péndulo de luz que va y vuelve cada año; el cambio de color en las hojas, como si cada amanecer le dejara cada día un poco de su amarillo ocaso, hasta transformarlas y hacerlas caer por tener tanta tintura encima; el susurro de la atmósfera que te va sacando de a poquito la calidez, como diciéndote "andá preparándote que ya tengo que ir haciendo los trámites para encontrarme con el invierno".
  Algunas de esas cosillas que empecé a sentir con el otoño, esa amalgama tibia, amarillenta y rojiza, ese soplido frío azulado, esa seguridad de estar acá y no en verano ni en invierno ni en primavera, es de lo que intenté hablar un poco en esta improvisación fotográfica.
  Muchas gracias por mirar y leer.






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